Sonetos Pránicos

Presentación

 

Joakín Bello, conocido músico, multiinstrumentista, escritor y poeta, artista medular, nos invita con su poesía a un viaje.

 

Sus Sonetos Pránicos, además de exquisitamente poéticos, se constituyen en un portal dimensional hacia los mundos sutiles.

 

El peregrinaje propuesto consiste en el abandono del viejo campamento, aquel de la antigua identidad prisionera de las formas y de las creencias, para abrazar el camino, presente a ultranza, donde la permanencia va develando los magníficos detalles de la dimensión emergente.

 

Es un viaje cuyo subproducto, nada menos, son la autonomía, la independencia, la libertad, la recuperación de la dignidad del espíritu.

 

Desde el inicio, se percibe con claridad el valor experiencial de los contenidos expuestos. Para un lector entrenado en la lectura de textos de índole espiritual se hace evidente que el autor de estos sonetos habita en la dimensión que describe.

 

Personalmente la lectura me lo demuestra

 

porque resonó

en mis huesos

como una lámpara

en la oscuridad

 

(Soneto N2)

 

Como en las grandes tradiciones místicas se expresa, la identidad personal, llegado un momento en el camino, se rinde al Yo, en una fusión amorosa, delicada, apasionada y total.

 

Este proceso se canta en cada soneto con una claridad y delicadeza únicas, sintetizando verso a verso las enseñanzas de múltiples textos sagrados del ayer.

 

Con la frescura del Tao, la devoción del Gita, el amor profundo del cristianismo místico y el desapego abismal del Buda, estas neo-escrituras poéticas ocupan con merecimiento un lugar en lo que se denomina la Filosofía Perenne, ese espacio de sabiduría ancestral, ese conjunto de escritos esenciales donde encontramos la narrativa del Gran Viaje.

 

Para situarse en el punto de consciencia desde donde se abre la visión que Joakín Bello nos regala en sus sonetos es necesario, además de un inmenso talento (del don con el que el poeta fuera tocado), un coraje y una valentía a toda prueba.

 

Echarse a andar más allá de los límites desafiando creencias y condicionamientos por milenios asentados en el inconsciente profundo requiere convicción, experiencia, recuerdo y, por sobre todo, una conexión profunda con el Ser.

 

En este caso nos encontramos con un híbrido, una mezcla entre la valentía del navegante que desafiara el abismo infernal de los mares del medioevo y la sabiduría de los viejos místicos instalados en las estribaciones de los Himalayas, sentados en meditación, en la inedia naturalmente propia de la dimensión que habitan.

 

Joakín pertenece a esa raza, a esa avanzada de la humanidad que va cartografiando el camino para entregarlo generosa y bellamente a quienes vienen detrás.

 

En sus Sonetos Pránicos, Joakín logra definir a través de un lenguaje claro, actual y musical, los conceptos claves que marcan el mapa hacia la trascendencia. La Iluminación, el Prana, la consciencia, el amor, Dios

mismo, se diluyen en un torrente de letras y palabras para luego tomar forma y emerger claros y desnudos ante la consciencia del lector.

 

De la ilusión a la Realidad, quienes se atreven a emprenderlas, deben ser considerados verdaderos héroes de la consciencia.

 

Sin duda que los Sonetos Pránicos de Joakín Bello constituyen un aporte mayor a los buscadores del mundo.

 

Ignacio de Tinkilko

Invierno del 2011

Sonetos Pránicos

24,90$Precio
  • Cuando a comienzos de los ‘80 tuve mi primera incursión en el pranismo o alimentación directa, que fue como lo denominé en esa época, no documenté en forma escrita esa experiencia tan interesante, salvo muy brevemente en mi libro de esa época: Susurros de los Andes. Hoy, 30 años después, al retomar la senda pránica, hubiese gustado haber tenido alguna información de aquella, mi primera incursión pránica en esta encarnación, pues ciertamente me hubiera sido útil ahora.

     

    Básicamente, ser pránico es alimentarse solamente del prana o del aire que respiramos. También se conoce como respiracionismo o vivir de la luz.

     

    Esto significa dejar de ingerir alimentos sólidos y líquidos de cualquier tipo y obtener nuestra energía vital para sostener nuestra vida corporal, sola y exclusivamente del aire que respiramos.

     

    Los cambios que se experimentan en la vida por una decisión de este tipo son muchos, a nivel físico y de la conciencia. Son algunos de estos cambios los que he querido plasmar y compartir con ustedes, mis lectores, a manera de una bitácora en la

    transformación trascendente que implica una decisión de este tipo.

     

    No me interesa hacer proselitismo con este tema y es por eso que no he escrito un libro tipo manual o abc del pranismo, sino, más bien, he elegido hacerlo en forma poética, a través de estos sonetos pránicos y así, libremente, tocar desde mi experiencia, aspectos diversos de esta transformación. Además, la síntesis a que obliga la estructura de un soneto, me permite transmitir mucho más para quien pueda leer entre líneas y dejar resonando en otras octavas, en el sutil reino de los armónicos, mucho más que indicaciones literales.

     

    Obviamente, lo más visible para la gente es el cambio físico y lo que esto conlleva... no más comida, agua, supermercados, farmacias, una natural puesta a punto del organismo, con un consecuente adelgazamiento del cuerpo físico y subsecuente cambio de funciones de los órganos etc. Mas, sin embargo, lo más hermoso y significativo de esta transformación consiste en alcanzar una conciencia pránica, con todo lo que esto implica. Es en estos considerandos donde quizás más me detenga, haciéndolos extensivos a campos aláteres, tales como el tiempo, la música, el misticismo, la belleza... en síntesis, la vida espiritual.

     

    También, por estar inserto en el mundo actual, y en esta civilización, no escabullo el estado de nuestro delicado momento actual, y presento su génesis desde un punto de vista inédito (Eva y su famosa manzana...) y una salida definitiva a toda esta debacle desde un punto de vista pránico.

     

    Sé que estos Sonetos Pránicos y la visión que ellos muestran será extraña, inasible, para algunos incluso ofensiva, novedosa para otros etc.

    Sin embargo, lejos de mí el querer ofender o pretender ser novedoso... etc., simplemente testimonio para Uds. mi visión y la dejo vibrando poéticamente en el éter, por si a alguien le pudiera servir, ahora o en el futuro.

     

    Es más, en vidas pasadas, he sido pránico y muchas de estas consideraciones me han acompañado desde larga data en esta encarnación actual y lo he enseñado abiertamente a centenares de alumnos, amigos y personas en diferentes países. También se ha reflejado en mi amplio catálogo musical, presentando letras de canciones y un sonido que reflejan ciertamente de esta realidad.

     

    También debo decir, que en el pasado, milenariamente, han existido seres pránicos, y varios de ellos han testimoniado su experiencia y visión. Tal

    como los hay actualmente y los habrá en el futuro. Sólo que el sistema tiende a apartarlos y relegarlos a una categoría de marginales, locos y otros tantos epítetos poco afortunados, pues los ven como una amenaza al statu quo del cual sacan provecho y lucran quizás desmedidamente.

     

    Ojalá, más temprano que tarde, los hombres y mujeres del mundo tengan acceso a esta diáfana, sutil y bella dimensión de la vida, y entonces no les será ajena, sino, de alguna manera, la sentirán vibrar en una parte recóndita de su ser y les ofrezca una “nueva” alternativa para recuperar una vida plena y feliz, en amorosa armonía con la naturaleza y sus semejantes.

     

    Joakin Bello

    Agosto del 2011
    Valle de Elqui